Los frenos. Sirven para que un mal día no se convierta en un mal mes, y para que un canal que se vuelve loco no se lleve la cuenta por delante.
Cuando lo perdido en el día llega al porcentaje que pusiste, se actúa. Tú eliges cómo: pausar y no abrir más hasta el día siguiente, cerrar todo, o cerrar solo lo que va perdiendo.
Es el freno más importante. Si operas una cuenta de fondeo, ponlo por debajo del límite que te exige la empresa, no igual: entre que se calcula y que se ejecuta, el precio se mueve.
También hay un objetivo diario: al alcanzarlo se deja de abrir. Ganar y seguir abriendo es como se devuelve un buen día.
Cuatro topes distintos, y se pueden usar juntos:
Evitan que una mañana movida te deje con quince operaciones abiertas y el margen al límite.
Si en el momento de abrir la horquilla es mayor que la que tolera tu configuración, no se abre. Sirve sobre todo en aperturas y en noticias, cuando la horquilla se dispara y una entrada sale cara sin que se note.
Qué hacer si llega una compra de oro teniendo una venta viva: bloquear la nueva, permitir las dos, o cerrar la anterior. Viene en bloquear.
Días y horas en las que se opera. Sirve para no entrar en la apertura, para saltarse el fin de semana en cripto, o para no operar mientras duermes si el canal publica de madrugada.
Se define en tu zona horaria, la que tengas puesta en la aplicación.
Comprobaciones que descartan una señal absurda antes de que llegue a tu cuenta: que el stop esté del lado correcto, que la distancia sea plausible para ese activo, que los objetivos vayan en orden.
Se pueden apagar, bajo tu responsabilidad. No las apagues si no sabes exactamente qué estás quitando.
Siempre queda escrito, con el motivo, en el historial del canal. Nunca se descarta una señal en silencio.
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