Una señal con tres objetivos puede convertirse en una orden o en tres. Cambia bastante.
Se abren tantas órdenes como objetivos traiga la señal, repartiendo el volumen entre ellas. Cada una tiene su propio objetivo y todas comparten el stop.
A favor: vas cerrando por partes y aseguras beneficio antes; combinado con el stop a entrada, después del primer objetivo el resto va sin riesgo.
En contra: más operaciones, más comisiones, y si el precio va lejos ganas menos que si lo hubieras dejado todo en el objetivo lejano.
Una sola operación, con un objetivo. Eliges cuál: el primero, el segundo, el último, o uno tuyo.
A favor: simple, barato, fácil de seguir.
En contra: o todo o nada.
Si abres varias, decides cómo se reparte el volumen. A partes iguales es lo normal. También puedes cargar más en el objetivo cercano, que es el que más veces se alcanza.
Si tu riesgo da 0,01 lotes y quieres tres órdenes, no salen tres: 0,01 es el mínimo de casi todos los brókers y no se puede partir. El copiador lo detecta y te avisa en vez de mandar una orden inválida.
Cuando pasa, tienes dos salidas: subir el riesgo o abrir una sola orden. Con cuentas pequeñas, una sola orden suele ser lo sensato.
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